¿Qué entendemos por pasión?
Contesto desde la idea que vengo sosteniendo en publicaciones anteriores.
Y lo hago mirándote a los ojos, sin apartar la mirada cual felino dispuesto a arañar:
pasión es aquello que hacemos repetidamente con atención e ilusión. Según mi forma de verlo, claro.
Limitada por mi experiencia y lo que me envuelve, pensándolo bien lo que me envuelve es la piel, así que utilizaremos la palabra rodea…
Si tienes otra manera de entenderlo, será un placer que la compartas conmigo.

La duda incómoda
Pero entonces aparece una pregunta inevitable.
Si esto es así…
¿también deberíamos llamar “pasión” a ciertas cosas que vemos por internet?
Por ejemplo, mi tío Antonio.
Comparte vídeos antivacunas y discursos que mejor no comentar… y lo hace con una constancia admirable.
Lleva años con lo mismo. Con intensidad. Con convicción.
¿Eso también es pasión?
Una distinción necesaria
Para no contradecir lo que entiendo por pasión, me he visto en la obligación de hacer una distinción:
Pasión superficial
Pasión profunda
Pasión superficial vs pasión profunda
Desde la psicología y la neurobiología, no toda pasión se sostiene sobre los mismos mecanismos.
Pasión superficial
Se apoya en:
- la novedad
- la recompensa inmediata
- la dopamina
- la validación externa
Es reactiva.
Aparece rápido…
y desaparece cuando el estímulo se agota.
Algo así como cuando ves una cucaracha.

Pasión profunda
Se construye sobre:
- el sentido
- la repetición con significado
- la integración en la identidad
- la regulación emocional
Es estable.
Se mantiene en el tiempo sin necesidad de un sobresalto inicial.

La diferencia clave
La diferencia no está en lo que sientes en un momento determinado.
Está en lo que eso te hace ser.
Se percibe incluso en el lenguaje:
“Esto me define ahora”
vs
“Esto soy (incluso cuando no me apetece)”
La primera busca coherencia externa que se refuerza cuando es vista como tal,
La segunda construye una identidad que quiere ser fiel a lo que elige.
Algo importante que solemos olvidar
La pasión superficial no es emocionalmente falsa.
La emoción existe.
Es intensa.
Y puede ser completamente genuina.
Lo que no existe es un vínculo profundo.
Y por eso se quema relativamente rápido.
La pasión profunda no estalla.
Arraiga.

Conclusión
Quiero que nos quede claro algo:
la intensidad no es profundidad.
Y sí, mis escritos suelen ser recordatorios de experiencias vividas.
Por eso sé que esta idea es clave para muchas áreas:
- la vida personal
- el liderazgo
- la educación
- el marketing
Porque:
lo que engancha no siempre es lo que permanece
lo que permanece no siempre hace ruido
Para reflexionar
¿En qué aspectos de tu vida crees que estás confundiendo intensidad con profundidad? en la mía me atrevo a decir que la amistad.
Pero ya hablaremos de eso el próximo domingo.
De momento….
¡Salud, café y muchas filosofadas!
Bibliografía recomendada
Si quieres profundizar en la relación entre hábito, dopamina e identidad, estas referencias ofrecen un buen punto de partida: